viernes, 13 de octubre de 2017

NOX ATRA CAVA CIRCUMVOLAT UMBRA

 

CLAUSTRO E IGLESIA DE SAN JUAN DE LOS REYES

Para mí, volver a Toledo siempre tiene ese punto nostálgico y doloroso, ese sentimiento amargo de pérdida y a la vez de recuerdo por el ansiado reencuentro con el viejo amigo lejano y nunca olvidado, lugar donde me surgen de manera implacable las dudas sobre las malas decisiones, el tiempo malogrado, y la vida desaprovechada y vacua, un enfrentamiento cara a cara con el miedo al vacío que me provoca la anodina y vulgar vida cotidiana.
Llenar una vida es complicado, errando decisiones, mucho más. En estos años he pasado del “qué pintaba yo en Toledo”, al “qué pintaba yo en Barcelona”, y al actual “qué pinto yo en Benidorm”. Conclusión, a lo mejor es que no pinto nada en ningún sitio, que soy alguien fuera de lugar y tiempo. Hace ya 21 años que dejé la capital manchega y cada vez lamento más aquella decisión. Y lo siento así porque allí me parece que lleno mi tiempo y mi vida de… algo. Cierto es que voy a pasar unos días de vacaciones y que no vivo la cotidianidad de la vida normal, familia, trabajo, gimnasio, libros…etc. Y así lo siento porque vuelvo a visitar a viejos, algunos muy viejos, amigos, el Museo de los Tapices de la Catedral del colegio de Infantes, la Imponente Catedral Primada de Santa María, el Museo del Greco, la Sinagoga del Tránsito, la ermita de la Virgen del Valle, el Taller del Moro, La Iglesia de San Román-Museo de los Concilios, el gótico isabelino de San Juan de los Reyes… Hay tantas cosas que ver que puedo elegir tiempos y espacios, lugares a visitar en un viaje y cosas que pueden esperar para el siguiente. Esta vez he dejado de visitar muchas más cosas de las que he visto, al menos por dentro, no he entrado en Santa María la Blanca, en el Museo de Santa Cruz, no he tomado café en la Biblioteca del Alcázar ni he saboreado sus preciosas vistas de la ciudad, no he visitado la Mezquita del Cristo de la luz, ni la Iglesia del Salvador, ni Santo Tomé con el entierro del Señor de Orgaz del Greco, ni Santo Domingo el Antiguo con sus Grecos, ni he entrado en San Ildefonso ni subido a sus torres para disfrutar de otras vistas preciosas de la ciudad. Tampoco he dedicado tiempo a las ruinas que va poniendo en valor el Consorcio de Toledo, ese Toledo romano de la termas y árabe de los baños que va reapareciendo, ni he paseado por las callejuelas de mi antiguo barrio de reparto postal tantas veces pateado, ese paseo que suelo hacer por la Antequeruela y las Covachuelas.
A pesar de todo, he paseado mucho, todo lo que he podido. He circunvalado Toledo por fuera y por dentro del Tajo disfrutando de sus vistas. Incluso dediqué una mañana a visitar Guadamur con su sorprendente Castillo que se va recuperando poco a poco y su centro de interpretación sobre el Tesoro de Guarrazar. Y en estos paseos, esquivando turistas con prisas con los que no soy capaz de identificarme, entre tiendas de souvenirs, entre la preciosa artesanía damasquinada y la típica cuchillería toledana, intento no perder detalles sobre paisajes y vistas, sobre casonas, escudos, puertas, portales, patios y rincones, algunos nuevos para mí (aún recuerdo aquella mañana de junio de 2017 cuando en compañía de mi madre y Jésu, me dio por doblar la esquina del edificio de la Seguridad Social, algo que no había hecho nunca y tropezamos con el Palacio de Benacazón que tiene una fachada espectacular)
Y así llegó la última tarde… me enteré de que El arzobispado de Toledo había organizado un ciclo de conferencias para conmemorar el V centenario de la muerte del Cardenal Cisneros (1436-1517). La primera de las conferencias era esa misma tarde, el día 11 de octubre, y sería impartida por el Doctor en Historia de la Universidad Autónoma de Madrid y Profesor titular de Historia Moderna de la Universidad de Castilla la Mancha, José Carlos Vizuete, con el título “Cisneros, reformas y buen gobierno” Y fui… porque me interesa la historia, el tema en particular, y porque el escenario era inmejorable y el más adecuado para acoger las explicaciones sobre tan insigne franciscano, la Iglesia de San Juan de los Reyes. La conferencia fue interesantísima, y muy amena, fue un breve e intenso repaso a la labor reformadora del Cardenal ante las autoridades eclesiásticas del Arzobispado de Toledo que encabezaba el propio Arzobispo, Mons. Braulio Rodríguez Plaza (quién clausuró el evento), el Sr. Provicario General y coordinador del área pastoral de Fe y Cultura, Mons. Francisco César García Magán (quién introdujo el ciclo de conferencias), D. Juan Díaz-Bernardo, sacerdote toledano y delegado diocesano de los medios de comunicación social (quien introdujo al experto conferenciante), y el Guardian Franciscano de S. Juan de los Reyes, anfitrión de la velada y que nos obsequió con un hermoso e inolvidable regalo; nos abrió las puertas del Claustro para que pudiéramos contemplarlo con luz artificial bajo una agradable noche toledana. Además, el Guardian invitó a darnos una explicación sobre el edificio a una de las organizadoras del ciclo de conferencias y próxima conferenciante también, Pilar Gordillo, historiadora del arte, guía oficial de turismo de Toledo y colaboradora del área pastoral de Fe y Cultura del arzobispado. En escasos diez minutos nos ilustró con esmero y pasión sobre el templo, el claustro y su significado.
Tras aquella intensa más de hora y media en San Juan de los Reyes salí satisfecho y a la vez triste, el viaje tocaba a su fin. Bajo la oscuridad de la Puerta del Cambrón pensé en los personajes de mi novela que hice pasear conmigo por allí, que esperan como yo que el texto vea definitivamente la luz tras tanto tiempo de espera. Saqué mi cámara en el Paseo de Recaredo para hacer las últimas fotografías…Puertas del Cambrón, de Alfonso VI o vieja de Bisagra y Puerta Nueva de Bisagra.
Por último, cabizbajo, me despedí con respeto del Hospital Tavera, íntimo y viejo camarada porque aquí comenzaba mi jornada de reparto postal cuando vivía y trabajaba en Toledo, cuyos patios renacentistas visitaba diariamente sin prestarles el interés debido.
        De regreso en casa, leyendo un artículo esta mañana de mi admirado Arturo Pérez-Reverte tropecé con una frase que la hago mía, “nox atra cava circumvolat umbra” (la noche negra nos rodea con su envolvente sombra) verso número 360 de la Eneida de Virgilio, que relata el momento en el que Eneas y sus compañeros se dirigen sin esperanza de salvación hacía el centro de la ciudad de Troya en llamas para morir peleando.
Aquí estoy… resuelto a caminar por una oscura existencia envuelto de nuevo por la pesada sombra de la vida cotidiana. 


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viernes, 6 de octubre de 2017

DONDE AÚLLAN LAS COLINAS DE FRANCISCO NARLA



Se trata de una novela histórica cuya trama se desarrolla en el S. I a.c., en Hispania, justo después de la Guerra Civil que enfrentó a Julio César, Pompeyo y Craso. Tras salir victorioso Julio César en la decisiva batalla de Munda, el general romano deja a un grupo de aguerridos legionarios en territorio hispano con la orden de descubrir la ubicación de los importantes yacimientos auríferos del noroeste. Los legionarios cumplirán su objetivo. Haciéndose pasar por alimañeros, eliminarán a los lobos locales y obtendrán la información de las tribus nativas sobre la situación de los depósitos del preciado metal. La muerte de una loba desata la ira de un enorme, viejo y astuto lobo que iniciará la persecución del grupo de soldados, una persecución que le llevará a la misma Roma para culminar su venganza.

Nos encontramos una novela histórica diferente en la que el principal protagonista es un animal, el viejo lobo. El autor demuestra un importante conocimiento de la naturaleza. La avaricia y la lucha por el poder en Roma ponen la guinda a un relato no muy extenso y entretenido.

sábado, 9 de septiembre de 2017

EL ÁNGEL QUE PERDIÓ SUS ALAS

    Sus nuevas alas le hacían creerse un ser especial, un ángel; le permitían sobrevolar el bosque mágico de sus sueños, un mundo de fantasía donde los árboles le hablaban; donde los arroyos le murmuraban; donde el viento le silbaba caricias; donde las rocas le enviaban destellos luminosos anunciándole su presencia; donde el césped, adornado por un inmenso manto de flores multicolor, parecía una alfombra perfectamente tejida que ocupaba los escasos claros en los que el sol conseguía abrirse paso sobre aquella tupida vegetación.          
      Las inmensas copas de los árboles parecían querer dejarle sin espacio para maniobrar, atrapándolo suavemente entre ellas y las nubes blancas y algodonadas, sobre las que, si le apetecía, podía descansar.
        Sus alas, fuertes, como lo fueron en su juventud, blancas como la nieve, puras como el agua de un manantial, perfectamente cuidadas, le permitieron, durante un tiempo, deshacerse de los recuerdos, sobrevolar el mundo de los sueños y los anhelos con decisión, con esperanza e ilusión.
        Pero fue algo efímero…
        Las nubes se tornaron grises en un atardecer de triste recuerdo. El cielo se volvió contra él con furia, una nueva tormenta se desató. Sus alas, empapadas, apenas podían sostenerle en el aire. Su vuelo, olvidado durante tanto tiempo, era torpe aún. El firmamento tronó, quejumbroso, a su paso, se iluminó con cientos de relámpagos y, finalmente, descargó su furia sobre él. Un cruel rayo le alcanzó.
        Herido, se precipitó al vacío. Cayó sobre las copas de los árboles, que no fueron capaces de detener su fatal descenso. Se golpeó y magulló con las ramas hasta que su cuerpo, muy maltrecho, fue abrazado por aquel manto de césped y flores que, aplastado por el peso de la lluvia, se mostró menos acogedor de lo que había soñado.
        Intentó incorporarse. De rodillas, agitó torpemente sus alas.
        -¡Cómo vas a volar si ni siquiera te puedes poner en pie! –pensó
        Miró a su alrededor, la lluvia, incesante, resbalaba por su cabeza formando regueros, que se tornaban salobres al mezclarse con el sudor del miedo y del esfuerzo, con las lágrimas de dolor y soledad que volvían a desbordar sus ojos. El cielo estaba engullendo, voraz, el mundo de sus sueños; los colores estaban desapareciendo, las flores y el césped dejaban paso a un tremedal inestable y hediondo; los árboles estaban perdiendo sus hojas que pasaban a formar parte de aquel suelo pantanoso, se estaban convirtiendo en figuras fantasmagóricas, deformes, oscuras y tenebrosas que parecían querer atraparle.
        Comenzó a andar penosamente por aquella ciénaga espesa y fangosa, el auténtico camino de su vida, el camino que no llevaba a ninguna parte, o, más bien, a la única parte donde acababan todos sus caminos, en la nada, en el vacío silencioso y ensordecedor de la nada.
        Trataba de recuperar el aliento en cada parada. Se apoyaba en una de sus rodillas, mientras la otra permanecía fija en el suelo. Los pulmones parecían estallarle, incapaces de suministrar el oxigeno suficiente para alimentar sus células moribundas. Su corazón latía desenfrenado intentando bombear la sangre que sus músculos necesitaban para moverse, pero era insuficiente, cada vez le costaba más incorporarse y caminar. Su piel palidecía bajo aquel cielo en el que el sol había desaparecido, se agrietaba incapaz de mantener la tersura que necesitaba para seguir viviendo, para seguir protegiendo un cuerpo que se descomponía por momentos.
        Miraba hacia sus costados, siendo consciente de la cruda realidad.
        -No eras más que un sueño, eres un ángel de alas rotas –se repetía soturno y desconsolado.
        Aquellas alas le habían fallado. Las plumas se habían agostado, habían perdido su blancura. No eran más que un amasijo de tejido grisáceo que no era capaz de extender, y que no le permitía volar, que se iba desprendiendo y desintegrando dejando un rastro de tristeza imposible de contener que el viento y el lodazal, por el que se movía con tal dificultad, se encargaban de hacer desaparecer.
        Sus alas desaparecían sin remedio, su cuerpo, cansado y malherido era azotado por el viento, que convertía cualquier movimiento en un suplicio. Atravesado por aquel rayo, envenenado por aquella energía que le devolvía al mundo de los recuerdos tan súbitamente, no pudo más.
        Sus piernas fallaron, sus rodillas no lograron sostener su peso, su cuerpo quedó flotando sobre aquel suampo pestilente, aquella tupida manigua que se había descompuesto ante sus ojos. Fue hundiéndose poco a poco, viendo el horrible espectáculo de un bosque fantasmal, de un cielo oscuro y tormentoso, hasta que finalmente se hizo el silencio. El pantano de la vida engulló sus pensamientos, sus sueños, sus ilusiones y esperanzas, pasando desde entonces a forma parte de una pegajosa y negra turba de recuerdos inmersa en las aguas putrefactas de su auténtica existencia.

        Cuenta la leyenda que, con el paso de los milenios, aquel pantano se secó, que la fuerza de la tierra comprimió aquella turba formando un inmenso yacimiento de carbón, y que, en medio de él, se encontró un pequeño diamante en forma de corazón, quien sabe si lleno de sueños o de recuerdos.

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domingo, 27 de agosto de 2017

LA AVENTURA DE LOS GODOS, DE JUAN ANTONIO CEBRIÁN


      “La aventura de los Godos” es un libro del malogrado periodista Juan Antonio Cebrián (dirigió durante muchos años el mítico programa de radio “La rosa de los vientos”). El autor fue un gran aficionado a la historia y escribió varios libros sobre ella. Uno de ellos es el que os presento.

        Aunque el estilo de narración de Juan Antonio Cebrián resulta agradable y simpático, puede que el libro se nos atragante, y se nos haga aburrido y farragoso dado el formato que eligió, cada capítulo está dedicado a un rey. A lo largo de sus páginas nos irá narrando la historia del pueblo godo desde el s. IV hasta el VIII, rey por rey, lo que creo que le resta dinamismo y le da cierto carácter de libro de datos, fechas y acontecimientos. Para el conocimiento básico de los reinados de los diferentes reyes con sus hechos principales, sirve, pero no será tan útil para quién espere un análisis más profundo sobre el pueblo godo, sus procesos migratorios, sus tensiones y conflictos tanto con Roma como con el resto de “pueblos bárbaros”, su instalación en la Península Ibérica y su relación con la población hispano-romana, y las consecuencias que tuvo su presencia durante esos siglos.

domingo, 20 de agosto de 2017

EL MÉDICO HEREJE, DE JOSÉ LUIS CORRAL


“El médico hereje” es una novela histórica escrita por José Luis Corral. La acción se desarrolla en el año 1553 y narra los últimos meses de la vida de Miguel Servet, aragonés universal, nacido en Villanueva de Sigena. (Esta localidad está de actualidad por el litigio que mantiene con la Generalitat Catalana, que no quiere devolver el patrimonio del Monasterio comprado de manera un tanto “irregular”. El fallo judicial ha dado la razón a Villanueva de Sigena, pero la Generalitat ha incumplido la sentencia de momento). El protagonista presenta el perfil típico del humanista de la época; médico de profesión, pero sabio en muchas otras disciplinas (Teología, Geografía, Astrología, idiomas…etc.)
El autor nos introduce en la Europa convulsa de mediados de S. XVI, en plena reforma protestante, en el momento que ve la luz el polémico libro de Servet, “Restitución del Cristianismo”, que le llevará a ser condenado en Vienne, en la Francia católica, a la hoguera por hereje. Quemado en efigie al poder huir, caerá en la trampa que le tiende su gran enemigo dialéctico y teológico, el reformador Juan Calvino. Su inesperada llegada a Ginebra para enfrentar sus ideas a las de su eterno rival le llevará a un nuevo proceso judicial por herejía incoado, esta vez, por los protestantes.

El autor (Catedrático de Historia Medieval) maneja multitud de fuentes históricas, novelando especialmente en aquellas partes de la historia en las que carece de fuentes documentales. (Ejemplo de ello es la parte de la narración que va desde su huida de Vienne hasta su aparición en Ginebra)

martes, 15 de agosto de 2017

UN DÍA DE CÓLERA, DE ARTURO PÉREZ-REVERTE


      “Un día de cólera” es una novela de Arturo Pérez-Reverte. Relata los hechos acaecidos en Madrid entre los días 2 y 3 de mayo de 1808, en los que una parte del pueblo y unos pocos militares se enfrentaron a las tropas invasoras francesas. A través del estudio de múltiples fuentes históricas y testimonios contemporáneos, el autor introduce en la narración a alrededor de 500 personajes que participaron en la sublevación.
        La narración discurre en torno a un importante eje central que se situara en el Cuartel (Parque de artillería) de Monteleón, donde un puñado de militares combatieron, orgullosa y valerosamente, contra un enemigo muy superior, comandados por dos de los muchos héroes que nos dejaron aquellas horas, los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde.
        El autor nos introduce en una narración de los hechos trepidante, donde se podrán constatar la contraposición de valor, orgullo, patriotismo, frente a cobardía, traición y delación. La jornada termina con la derrota española y la dura represión que ordenó Joaquín Murat, Duque de Berg y Mariscal de Francia, comandante en jefe de las tropas galas. Todo aquel que visite el Museo del Prado podrá detenerse a admirar dos cuadros de Goya que inmortalizan estas jornadas, “El dos de Mayo en Madrid o la lucha contra los Mamelucos” y “Los fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pío o los fusilamientos del 3 de Mayo”. (Dejo enlazados los cuadros)

 Pérez-Reverte nos dibuja la contraposición de las dos Españas, la de los llamados “afrancesados”, y la que germinará en la resistencia a la ocupación napoleónica, precursora de la Cortes de Cádiz y de la Constitución de 1812.

domingo, 13 de agosto de 2017

UN SOÑADOR PARA UN PUEBLO, DE ANTONIO BUERO VALLEJO

      “Un soñador para un pueblo” es una obra de teatro del dramaturgo Antonio Buero Vallejo, ambientada en marzo de 1766, en el Madrid convulso del llamado Motín de Esquilache.
Esquema:
El drama se desarrolla en torno a dos personajes, Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, y Fernandita, su repostera. El autor nos describe, a través de sus personajes, el enfrentamiento social e ideológico de las dos Españas, la que encarna Fernandita, abierta a las reformas y la modernización, fiel al Marqués, y la otra España, oscura y tradicional, desconfiada y violenta, representada por Bernardo, el calesero, del que está enamorada la joven Fernandita, pero del que ella se quiere olvidar. El Marqués de Esquilache vive, a su vez, una difícil situación familiar; su mujer disfruta, sin reparos, de una aventura amorosa y es un ejemplo de corrupción al haber colocado a sus hijos en puestos importantes de la administración aprovechándose del nombre de su marido.
Al estallar el motín, La residencia del Marqués (la famosa Casa de las Siete Chimeneas madrileña) es asaltada. Fernandita verá morir a Julián, el muchacho que la ama, y con él que ella trata de olvidar a Bernardo. En el mismo asalto Bernardo viola a la muchacha.
        Fernandita se mantiene fiel al Marqués hasta el final, a pesar de que él cae en desgracia; el Rey se verá obligado a prescindir de sus servicios y a exiliarle junto a su familia, para mantener su corona. Fernandita, finalmente, rechazará a Bernardo abriendo la puerta a una nueva vida.
        Momento histórico:
El motín nace tras el nuevo bando modernizador de la vestimenta (por motivos de seguridad se prohíben los chambergos y la capa larga que permite embozar los rostros, y se implanta el sombrero de tres picos, la montera y la capa corta o redingote). No son estas las únicas medidas modernizadoras, Esquilache había ordenado limpiar y pavimentar la ciudad, instalar farolas, así como construir fosas sépticas, pero esta fue la chispa en la que prendió la revuelta que trasladó a las calles el descontento, tanto de la población, que había de soportar la continua subida del precio del pan por la especulación, y el descontento político de los que no veían con buenos ojos el poder que detentaban los ministros italianos (Esquilache, Grimaldi y Sabatini).

Se trata, por tanto, de una obra teatral históricamente bien documentada. 

viernes, 11 de agosto de 2017

SONATA DE PRIMAVERA, DE RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN


        Sonata de Primavera. Es una de las cuatro novelas escritas por Ramón María del Valle-Inclán que giran en torno al noble aventurero español, el Marqués de Bradomín. Esta sonata se desarrolla en Italia. El Marqués viaja a Liguria como enviado del Papa para entregar un mensaje a Monseñor Gaetani, pero éste ya está en su lecho de muerte. Invitado por la Princesa Gaetani a pasar unos días en su palacio tras la muerte del prelado, el galante español se enamorará de la hija mayor de la Princesa e intentará conquistarla. María del Rosario, así se llama la dama, está a punto de ingresar en un convento carmelita. Valle-Inclán nos describe con precisión la atmosfera beata de palacio, con sus tertulias, con las alegres estampas de las niñas y sus juegos y con las intrigas, propias del celo servil del mayordomo, Polonio. Su prosa, muy descriptiva, nos introduce tanto en los espléndidos jardines de palacio, donde nos podemos dejar llevar fácilmente por un mundo exuberante de imágenes, sonidos y aromas, como en el ambiente de la devota y contristada Liguria en la Semana Santa. Se trata de una novela corta que gira en torno a temas como el amor, la muerte, las tradiciones religiosas o la brujería. Y nada más, se lee en un suspiro, quizá el mismo suspiro de amor imposible que aún resuena en el Palacio Gaetani…

jueves, 10 de agosto de 2017

HOMBRES BUENOS, DE ARTURO PÉREZ-REVERTE


         "Hombres buenos" es una novela de Arturo Pérez-Reverte basada en hechos y protagonistas reales. En los años previos a la Revolución Francesa, dos miembros de la Real Academia de la Lengua Española, el bibliotecario, don Hermógenes Molina, y el almirante, don Pedro de Zarate, reciben el encargo de esta institución de viajar a París para hacerse con los 28 volúmenes originales de la 1ª edición de la Enciclopedia de D'Alembert y Diderot (obra que aún figuraba entre los libros prohibidos en la España de Carlos III). La novela narra el viaje desde el Madrid ilustrado hasta el París pre-revolucionario describiendo y reconstruyendo, con gran exactitud, caminos, fondas, posadas y postas; un viaje lleno de vicisitudes, intrigas, asaltos, robos, dónde se escenifica la lucha de la Razón y la España tradicional, que se resiste a dejar paso al progreso. En París, Pérez-Reverte nos detalla, con gran veracidad, por un lado, el ambiente de cafés, tertulias, la vida holgada y disipada de nobleza y burguesía, y, por otro, nos muestra la crispación política que subyace y la vida miserable que lleva la mayor parte de la población, caldo de cultivo perfecto para el cercano estallido revolucionario. Pérez-Reverte vuelve sobre temas como la amistad, la fidelidad, el amor o el honor para dejarnos una novela cuya lectura se hace atractiva y enriquecedora.

miércoles, 9 de agosto de 2017

EL MAESTRO DE ESGRIMA, DE ARTURO PÉREZ REVERTE


       "El maestro de esgrima" es una novela de Arturo Pérez Reverte, ambientada históricamente en el Madrid de 1868, en un momento político muy convulso; estaba a punto de producirse la revolución que llevaría a Isabel II al exilio y provocaría el inicio del llamado “sexenio democrático”. La narración discurre en torno a Jaime Astarloa, veterano maestro de esgrima, hombre solitario, con firmes principios en cuanto a amistad, fidelidad y honor, obsesionado con encontrar la "estocada perfecta", que subsiste enseñando su arte a una nobleza que cada vez considera la esgrima más como un "sport"; los duelos con pistola van dejando en el camino a floretes y sables. Su vida, monótona y solitaria, que gira en torno a su participación en la tertulia del café Progreso, a sus actividades como maestro de esgrima y al cultivo de algunas amistades como la del Marques de los Alumbres, Luis de Ayala, se verá profundamente trastornada por la irrupción de la bella dama, Adela de Otero, esgrimidora, que le hará redescubrir sensaciones perdidas en la lejana juventud e involucrarse, involuntariamente, en un mundo de intrigas políticas y asesinatos. 
Muy recomendable.

martes, 8 de agosto de 2017

EL TESORO, DE MIGUEL DELIBES

    "El tesoro" es una novela de Miguel Delibes ágil, amena y corta en la que se relata el choque entre el mundo rural y desconfiado, con su propia lógica, y las diferentes administraciones y su burocracia, tras el descubrimiento de unos valiosos restos arqueológicos en las lindes de la localidad de Gamones. Jero, el arqueólogo a quién se encarga la excavación, se enfrenta a la cruda lucha interna entre su pasión por su vida profesional y su relación amorosa con su pareja, Gaga. Por otro lado, junto al resto de sus colaboradores, deberá plantar cara a los recelos que despiertan entre los cerriles habitantes del pueblo.

domingo, 6 de agosto de 2017

EL CAMINO, DE MIGUEL DELIBES


        Disfruto mucho leyendo a algunos autores, uno de ellos es Miguel Delibes. Ante la categoría de la prosa de este inmortal literato uno se siente empequeñecer por momentos. La semana pasada leí esta novela, “El camino”, publicada en 1950, una historia ambientada en un pueblo, quizá castellano, quizá cántabro, en la que el autor se enfrenta, con una narración amena y un vocabulario exquisito, a temas como el amor, la muerte, la amistad o la naturaleza, además de hacer una crítica costumbrista a ciertos estereotipos como el hombre varonil y machote o la señora beata hasta el ridículo. La verdadera delicia del texto radica en la forma en que el autor afronta estos temas desde el prisma de unos niños, los verdaderos protagonistas. Así tenemos al personaje principal, Daniel, el Mochuelo, acompañado de sus inseparables, Roque, el moñigo y German, el tiñoso. Todo se adereza con un conjunto de personajes secundarios con personalidades muy marcadas como Salvador, el padre de Daniel, Quino, el manco, las Guindillas, la mayor (la beata), la mediana y la pequeña, las Lepóridas, la Mariuca-uca, la Mica, D. José, el cura, Gerardo, el Indiano, ..etc.
         En fin… me quedo buceando por este mar de sabiduría, fuente inagotable de vocabulario castellano.

domingo, 30 de julio de 2017

!Y DALE PERICO AL TORNO¡


       Para algunos, el hecho de entrar en un baño para lavarse las manos, mirarse al espejo y ver el aspecto que presentaN, es algo normal, sin trascendencia alguna, un monótono y anodino ritual de higiene y presentación personal, algo que podríamos definir como “adecentarse”. Sin embargo, para otros, para aquellos que buscan la trascendencia, lo paranormal en cualquiera de los actos de su vida, puede llegar a convertirse en un momento de serena y contrita introspección, abstruso del todo para los primeros, por supuesto...
         Al entrar en el baño comenzaba un ligero manoteo con la intención de ocultar aquel leve pero desagradable tembloteo, oprobio evidente, silencioso, injusto y cruel, propio de la edad, que sólo parecía atenuarse levemente en el momento en que vertía el jabón sobre sus palmas y comenzaba aquel masaje suave, rítmico y relajante de una mano sobre la otra; ahora ambas brillantes, lubricadas y espumosas.
Contemplaba entonces, contristado, el inexorable paso del tiempo; ya no quedaba nada de aquellas manos hábiles, venosas, expresivas y fibrosas, más que gesticulantes, aspaventeras a machamartillo; se habían convertido en torpes, lentas, inertes e inexpresivas, desmazaladas y lábiles. Contemplaba, melancólico, sus uñas cortas, mordidas, débiles y agostadas; su piel ajada y algo cuarteada; las inevitables manchas marchitas que iban colonizando poco a poco el dorso; o las líneas de sus palmas macilentas que daba la impresión que día a día se iban acortando, como si su menguante longitud fuera, inexorablemente, el reflejo de su vitalidad.
         A pesar de todo, se lavaba cuidadosamente, con esmero, demorando resignado, empecatado y temeroso, deliberadamente, el momento de alzar la vista y verse en el espejo, solo y fané. Ese momento definitivo y palmario en el que volvía a contemplar, atónito, como se le había escapado la juventud. Ya no quedaba nada de aquella mirada sincera, transparente, cálida y penetrante, de aquellos ojos rebeldes, vivaces, pícaros y retrecheros. Bajo el imperio de su actual mirada turbia y cetrina, algo despectiva, aviesa y torva, sus ojos amusgados y aguanosos, cansados y pitañosos, esperaban el involuntario momento del inevitable grito agónico y gemebundo de reproche y desprecio…
        –¿Hay alguien en el baño? ¿Está ocupado? ¿Oiga? Hay gente esperando, por favor.

       –¡Y dale Perico al torno! Creo que se te va la fresa cada vez que te lavas las manos. Piensas demasiado las cosas. ¡Deja de magancear, pedazo de zangolotino! ¡Si es que eres un mamacallos, un majagranzas mangorrero! ¡Ya va!¡Disculpe!
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