“POR AMOR AL EMPERADOR”, de
Almudena de Arteaga, es una novela histórica un tanto diferente. Se trata de un
repaso a la vida del Emperador Carlos V desde el punto de vista de las
principales mujeres de su vida. Resulta interesante el formato con la que
escritora ha elaborado el texto porque la narración va surcando la vida del
monarca desde su niñez hasta su muerte, de la boca de estas mujeres formando
capítulos narrados en primera persona.
Serán
ellas las que nos irán relatando los acontecimientos desde su propia
perspectiva, novelada por supuesto, pero bien ambientada y estudiada,
encajándola con rigor histórico.
Hablarán
de su relación con el Emperador, su madre Juana de Castilla (la mal llamada la
loca); sus tías Margarita de Austria y Catalina de Aragón; Sus hermanas Leonor,
Isabel, María y Catalina; su mujer Isabel de Portugal; sus amantes Germana de
Foix (también fue su abuelastra ya que era la viuda de Fernando el Católico),
Bárbara Blomberg y Johanna van der Gheyinst; sus hijas María y Juana; su
bastarda Margarita de Parma y sus sobrinas Cristina y Dorotea.
El
título de la novela es ilustrativo de su contenido y es un homenaje a la labor
sufrida y callada, en algunos casos poco estudiada y desconocida para el
público en general, de todas aquellas mujeres que por amor y fidelidad al
monarca más poderoso del mundo y a su familia, la casa de Austria, renunciaron
en gran medida a sus propias vidas(muchas veces no tanto por amor como por
obligación), sirviendo de piezas de ajedrez en el tablero de las alianzas matrimoniales
continentales o, con gran eficacia, ejerciendo como aplicadas regentes en
ausencia de la máxima autoridad imperial (recordemos que Carlos fue un gobernante
muy viajero; no hay más que leer su discurso de abdicación en Bruselas para
comprobar las veces y el tiempo que pasó en cada una de sus posesiones, y lo
poco que disfruto de sus hijos y amante esposa Isabel en Castilla)
Hay
que destacar la importancia en el texto de la parte de su vida dedicada a su
relación con la emperatriz y con sus hijos/as, incluidos los bastardos
reconocidos, a los que supo dar una educación, buscándolos su encaje en la
corte. Los ejemplos más señalados son los de Margarita de Parma y D. Juan de
Austria.
Y
nada más, resulta una novela muy agradable de leer, aunque también en ésta hay
que echar mano del árbol genealógico de la familia de los Austrias, para no
perderse en algunas ocasiones. Me ha parecido original la forma de tratar el
texto y los personajes, donde estas mujeres nos llegan a contar, curiosamente, hasta
su propia muerte.
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